La caja de arena se encuentra entre las herramientas terapéuticas más útiles para el trabajo con niños y adultos. La realización de la caja de arena permite trabajar cuando resulta difícil la verbalización de contenidos psíquicos; esto es importante cuando el paciente tiene problemas para ponerlo en palabras, como ocurre habitualmente con los niños. Un ejemplo es cuando el origen del problema es un trauma infantil, recordar y explicarlo es una fuente adicional de sufrimiento. A través de la caja se crea la distancia necesaria para ir elaborando nuestras experiencias traumáticas o dolorosas sin tanto dolor.  Su objetivo es «traer al consciente lo inconsciente«.

Dicha técnica se atribuye a dos autoras: Margaret Lowenfeld y Dora Kalff. Lowenfeld veía esencial crear un método en el cual «los niños puedan demostrar sus propios estados mentales y emocionales sin la intervención de un adulto» (Lowenfeld, 1979). Su enfoque es un acercamiento genuinamente jungiano llamado Sandplay. Lowenfeld presenta la caja en una conferencia junto con la presencia del propio Jung en París en el año 1937.

Este medio no verbal, es un método de terapia tanto para la evaluación como para la intervención. Nuestro objetivo es acceder a contenidos del inconsciente. Un enfoque por el que nos decantamos es la resiliencia; la capacidad del ser humano para mantenerse estable a pesar de las adversidades y de aprender y transformarse a partir de estas. Se puede afirmar que expresarse en el espacio de la caja a través de miniaturas es en sí mismo sanador, permite al niño y al adulto mostrar tanto los puntos en los que emocionalmente sienten conflicto como los que sienten fortalezas. Todo ello es reparador.

“La técnica nace espontáneamente creada por los propios niños”

Su ámbito de aplicación es amplio, comienza a partir de 4 años. Es beneficioso especialmente  en casos de:

  • Vivencias traumáticas
  • Retraso en el desarrollo con afectación en el lenguaje
  • Problemas de apego
  • Trastornos emocionales: depresión, ansiedad, bloqueo emocional…
  • Mutismo selectivo
  • Duelo
  • Violencia de género
  • Trastornos de conducta, impulsividad, agresividad…
  • Dolor crónico
  • Trastornos de conducta alimentaria
  • Otros

En Centro Padilla empleamos la técnica en los casos en los que se precise, como complemento a nuestras terapias tradicionales. 

 

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